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Denominación de Origen Catalunya

El territorio de la DO Catalunya

Se extiende por el noreste de la Península Ibérica, entre el Mar Mediterráneo y los Pirineos

¿Qué es un vino con Denominación de Origen? (DO)

Es un vino procedente de un ámbito territorial concreto y que ha superado una serie de controles de calidad para poder ser embotellado con la mención de D.O., que es garantía para el consumidor.

 

En Catalunya tenemos 11 Denominaciones de Origen (más la de Cava), entre las cuales está la Denominación de Origen Catalunya, una de las DDOO catalanas más jóvenes pero que más vino embotella actualmente.

 

El distintivo de la DO Catalunya en una botella es garantía de calidad para el consumidor.

Nuestra zona de producción

La Denominación de Origen Catalunya se extiende por el noreste de la Península Ibérica, entre el Mar Mediterráneo y los Pirineos. Está comprendida entre los 40,3º y los 42,5º de Latitud Norte y entre 1º y 3,2º de Longitud Este del Meridiano de Greenwich.

 

Acoge 42.985 ha. de superfície vitivinícola repartidas entre 426 términos municipales de Catalunya, en los que el viñedo se ha cultivado tradicionalmente, llegando a ser un elemento característico e inherente a sus paisajes y a su cultura.

Nuestra historia

La tradición vitivinícola en Catalunya es más antigua que su propia historia, y el vino es un elemento indispensable de la cultura catalana y mediterránea. Fenicios y romanos introdujeron el cultivo de la viña y, desde entonces, el vino forma parte de nuestra vida diaria, nuestra dieta, nuestra cultura y nuestros momentos de celebración.

Catalunya cuenta con unas condiciones naturales excepcionales: una gran diversidad de suelos, de microclimas y de condiciones orográficas, y una situación geográfica que ha permitido conseguir la variedad, la calidad y la continuidad de su potencial enológico.

 

La DO Catalunya, creada en 1999, es heredera de esta larga tradición

Un recorrido por la viticultura catalana

Siglo IV a.C.

Gracias a fenicios y griegos, la viña se implementa en Catalunya alrededor de la metrópoli griega de Emporiom.

Siglo II a.C. y V.d.C

El cultivo de la viña se consolida en Catalunya, siendo cultivada por los propios romanos.

Siglos VI, VII y VIII d.C.

El cultivo de detiene debido a la caída del Imperio Romano y la invasión de los pueblos bárbaros y musulmanes.

Siglos X y XI

Catalunya consigue la independencia del Reino Franco. La ciudad de Barcelona comienza a expandirse y se construyen importantes monasterios, volviendo a cultivar el viñedo en sus alrededores.

1758

El viñedo se extiende por toda la geografía meridional catalana convirtiéndose en el principal motor económico, y los vinos, mistelas y aguardientes llegan a ser el primer capítulo de las exportaciones catalanas.

Siglo XIX (Modernismo)

De la mano de arquitectos como Gaudí, Cèsar Martinell y Domènech i Montaner llegan las primeras bodegas denominadas “Catedrales del Vino”, como las bodegas cooperativas de Pinell del Brai, Falset, Gandesa, Nulles o La Espluga de Francolí.

Tradición y modernidad

La viticultura en Catalunya continúa avanzando para seguir obteniendo vinos de inmejorable calidad y seguir su recorrido por todo el mundo.

Siglo XXI

La viticultura catalana cuenta hoy con una serie de tradiciones muy arraigadas, y expresadas en multitud de actividades. Destacan la Fiesta de la Vendimia, los Concursos de Castellers e innumerables Muestras de Vinos en diferentes poblaciones vitivinícolas de la geografía catalana.

Consolidar, crear e innovar son directrices básicas que explican la DO Catalunya

Actualmente, la DO Catalunya acoge la gran mayoría de municipios catalanes productores de vino. Su objetivo es mejorar paulatinamente la calidad de los vinos y de los viñedos, fomentando la investigación y la aplicación de las últimas tecnologías como mecanismo necesario para dar respuesta a los exigentes mercados actuales.

 

Consolidar, crear e innovar son directrices básicas que explican la Denominación de Origen Catalunya. Por ese motivo cuenta con un amplio abanico de variedades de uva autorizadas, para que los viticultores y bodegas  puedan elaborar sus vinos con flexibilidad, creatividad y libertad. 

 

Gracias a la DO Catalunya, un volumen más elevado de municipios elaboradores de vino que no podían adscribirse a ninguna otra denominación de origen y que elaboraban grandes vinos, como parte importante de la comarca del Anoia o del Baix Llobregat, pueden ahora ampararse en ella y conseguir el sello de calidad y confianza que supone para el consumidor la certificación de la DO Catalunya.

 

De los 22 millones de botellas comercializadas el año 2000 con el sello de la DO Catalunya, se ha llegado a los 60,3 millones de botellas actuales.

Cada botella de esta Denominación de Origen contiene el país en su totalidad. Y esto no es retórica, sino la filosofía de una D.O. que pretende ofrecer a los viticultores un marco más flexible y con más posibilidades de “coupage” en la creación de sus vinos.

Colaboraciones